“La economía se ha recuperado bien, pero los trabajadores están peor que antes de la crisis”

El secretario general de UGT Aragón, Daniel Alastuey ha asegurado esta mañana que el aumento de la desigualdad ha sido la principal consecuencia de la crisis económica y que la reforma laboral ha sido una herramienta a "eficaz" para la devaluación salarial. Tras diez años de la crisis económica los excedentes empresariales se han recuperado "muy bien" y de forma bastante "palpable" mientras que los salarios y el empleo lo han hecho "peor". El informe "Análisis del mercado de trabajo en Aragón en 2018", que ha presentado esta mañana en el Centro de Formación "Arsenio Jimeno" recoge además que los salarios más bajos son los que más poder adquisitivo han perdido en la última década y que precisamente estas personas son las que más han sufrido la crisis porque necesitan más de los Servicios Públicos, que también han sido recortados.

El documento hace balance positivo del mercado laboral en 2018, donde se han creado 11.300 empleos, se ha reducido en 500 personas el número de desempleados, y tras varios años de caída, se ha incrementado la población activa. Sin embargo, diez años después de la crisis la lectura no es tan halagüeña. El resultado es que se han perdido 55.000 ocupaciones y población activa (27.000 personas) y todavía permanecen en desempleo 29.000 personas más, que antes de iniciar la crisis. A este ritmo de crecimiento económico, Daniel Alastuey ha situado en cinco años más tarde alcanzar los niveles de empleo previos a 2008.

En cuanto a la población en edad de trabajar, el documento destaca que se está produciendo un envejecimiento del mercado laboral, entre otros motivos porque en los últimos diez años se han perdido 60.000 activos menores de 45 años, muchos de nacionalidad extranjera. Como dato positivo, destaca una mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral. Ellas son las protagonistas de las principales conclusiones en las cifras de inactividad que han descendido desde 2008. En los últimos diez años las mujeres permanecen más en este estado por estar cursando estudios, comienzan a llegar a la etapa de jubilación las mujeres que empezaron a trabajar en la década de los 70 y disminuye el número de mujeres dedicadas a las tareas del hogar.

El secretario general de UGT Aragón también se ha preguntado si la transición hacia la digitalización está detrás de la incapacidad de recuperar las ocupaciones perdidas durante la crisis. Al igual que la población activa, la ocupación también está más envejecida y ligeramente más feminizada. Se ha generado empleo sobre todo en la agricultura y en los servicios ligados a las Administraciones públicas.

Daniel Alastuey también ha apelado no solo a la importancia de generar más ocupaciones y alcanzar cifras de "pleno empleo", sino de "mayor calidad". Actualmente el empleo indefinido y a tiempo completo está por debajo del del 50%. La temporalidad y la parcialidad son los principales males del mercado laboral y está última tiene un importante sesgo femenino. El 73, 22% del empleo a tiempo parcial pertenece a mujeres, donde las remuneraciones son más bajas y más salario se ha perdido. En los últimos diez años, el no haber encontrado un empleo a tiempo completo sigue siendo la principal razón para tener un empleo a tiempo parcial.

En cuanto al paro, tampoco ha recuperado los niveles previos a la crisis y  preocupa que los parados de larga duración representen el 40%. El secretario general de UGT Aragón ha pedido que además de la necesaria cobertura a través de prestaciones se "mantenga la intensidad" de las políticas activas" y su especialización por colectivos.

Ante esta situación UGT Aragón ha insistido en sus propuestas de incrementar la política de rentas, y que ya está dando algunos frutos, como el incremento de las pensiones, acuerdos salariales en el sector público, la subida del SMI, la firma del AENC, que incluye la propuesta de que ningún salario esté por debajo de mil euros por convenio. La derogación de la reforma laboral para acabar con la precariedad del mercado laboral y la implantación de una política fiscal permita redistribuir equitativamente la riqueza son las otras dos herramientas planteadas por el sindicato para mejorar la situación de los trabajadores.