UGT Aragón alerta de los riesgos de los golpes de calor en el trabajo

Ante las elevadas temperaturas registradas y la llegada de una ola de calor, UGT Aragón hace un llamamiento a los trabajadores que desempeñan sus tareas en condiciones de estrés térmico por el calor, para que sigan las recomendaciones y consejos preventivos para evitar los golpes de calor y a los empresarios, que cumplan la normativa en materia de prevención de riesgos laborales.

En algunos procesos de trabajo que requieren o producen mucho calor (trabajos con hornos, fundiciones, etc.), en actividades donde se realiza un esfuerzo físico importante, o donde es preciso llevar equipos de protección individual, se pueden originar riesgos para la salud y seguridad de los trabajadores con el aumento del calor y en ocasiones especialmente graves pueden conducir a la muerte. Una amenaza que con el aumento de la temperatura se extiende a muchos más tipos de trabajos, convirtiéndose e  especialmente peligrosos los trabajos al aire libre.

Existen una serie de recomendaciones  del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene que establecen unas normas técnicas que – previa consulta con los trabajadores y el delegado de prevención, la empresa debe seguir para reducir el riesgo de estrés térmico y el consiguiente golpe de calor.

En caso de que el lugar de trabajo suponga una exposición permanente a temperaturas de 34-35º o más es necesario:

  • Reducir las exposiciones prolongadas, mediante rotaciones, cambios de actividad, etc.
  • Seguir un proceso de aclimatación con exposiciones inferiores al resto de compañeros para trabajadores/as especialmente sensibles: mayores de 50 años, personas con enfermedades cardiovasculares o trabajadoras embarazadas.
  • El ritmo y la organización del trabajo deben permitir – sin penalización en la productividad medida – beber agua cada 15-20 minutos. Se deben evitar las bebidas que aumentan la sudoración (por ejemplo, las que tienen cafeína).
  • En caso de trabajo a la intemperie, el cubre-cabezas y las cremas de protección han de ser facilitadas por el empresario.
  • Establecer pausas periódicas en caso de que no se pueda atemperar la exposición mediante la climatización o las medidas anteriores, y que las pausas sean frecuentes en las horas del mediodía.

Una vez tomadas estas medidas, y otras equivalentes, se ha de evaluar el riesgo de estrés térmico por calor si se aprecia que éste no ha sido reducido lo suficiente