UGT gastó 24,17 euros al día en alojamiento y manutención completa de cada alumno formado en 2010

La Unión General de Trabajadores impartió 201 cursos de formación para 18.933 alumnos en 2010, y gastó en el alojamiento y manutención completa de 3.269 alumnos en la Escuela Julián Besteiro durante las jornadas formativas 395.012 euros, o lo que es lo mismo, 24,17 euros al día por cada alumno.

El Sindicato considera necesario realizar esta precisión ante las informaciones aparecidas en el día de hoy, jueves 20 de noviembre de 2014, en el diario digital www.infolibre.es​ en el que, bajo el titular “UGT pagó con subvenciones públicas 146.000 euros en víveres para su escuela de formación”, se hace un desglose de algunos de los contenidos del informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas sobre la gestión de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo de la convocatoria 2010 hecho público el 11 de noviembre, y que en ningún caso se refieren exclusivamente a UGT como apunta el titular. 

UGT ya ha precisado públicamente algunos aspectos del contenido del informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas, empezando por el más importante, que el Tribunal no dictamina, en ningún caso, que UGT haya incumplido la ley o haya desviado dinero de los cursos de formación. 

En relación a los gastos de alojamiento y manutención de los alumnos formados por UGT, el informe del Tribunal de Cuentas lo que afirma es que no está suficientemente fundamentado y justificado la imputación de 395.012 euros como costes de alojamiento, manutención y locomoción del personal docente y de los alumnos participantes en la formación impartida en la Escuela Julián Besteiro. Ese gasto, en efecto, se corresponde con el coste de alojamiento y manutención completa en las instalaciones  de la Escuela de UGT de 3.269 alumnos por cinco días cada uno, lo que hace un coste individual de 24,17 euros al día por alumno. 

¿Habría salido más barato hacerlo recurriendo a hoteles, residencias, restaurantes…? Nuestro convencimiento es que hubiera resultado sin duda más caro y hubiera redundado en un mayor coste para el sistema de formación. 

El Tribunal de Cuentas no cuestiona la validez de ese gasto, sino que las facturas que soportan esos costes no cumplen todos los requisitos formales previstos, como “información sobre los participantes” en las acciones formativas, ni su situación laboral; justificaciones y facturas que fueron admitidas por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en su calidad de órgano de control de la ejecución y justificación de la subvención.