"Aún no nos hemos recuperado de la caída del empleo de la crisis financiera"

El año 2021 ha sido el positivo para el empleo aunque “se ha recuperado el que se perdió tras la pandemia pero no el que se podía haber creado” según ha señalado el secretario general de UGT Aragón Daniel Alastuey, ya que la crisis sanitaria “rompió” tendencia de su crecimiento que entonces era del dos por ciento. Y es que según el informe elaborado por UGT Aragón “Análisis del mercado laboral en Aragón en 2021. Perspectivas para 2022” aún no nos hemos recuperado de la caída del empleo de la crisis financiera de 2008, donde faltan aún 42.000 puestos de trabajo. El dato más positivo que arroja el estudio es que desde 2008 hay casi 21.000 empleos más y ha disminuido el paro en 22.700 personas.

A las incertidumbres ligadas a las sucesivas olas de contagio, que han sido respondidas por restricciones a la actividad, en 2020 se han sumado las dificultades a la crisis de suministros. La propia reactivación económica mundial ha restringido el acceso a algunos componentes industriales y ha encarecido las materias primas y la energía, pero a pesar de ellos se ha recuperado casi todo el empleo perdido en el año 2020

La crisis supuso un auténtico “mazazo” para el crecimiento económico y sobre todo del empleo, que aún llevamos arrastrando de la anterior crisis: “se han recuperado los beneficios empresariales, el excedente bruto de explotación, mientras que los salarios se mantienen por debajo de los niveles de 2008” ha destacado el secretario general de UGT Aragón. Y es que en 2020 se trabajaban en España un 82% de las horas de trabajadas en 2008; y tenemos en comparación el 90% de los empleos asalariados, percibimos el 96% de los salarios, mientras que el excedente de explotación, los beneficios empresariales son de casi del 104% respecto a ese año.

Una de las conclusiones del informe es que la salida de la crisis financiera de 2008 se afrontó con unas políticas que han alargado sus consecuencias en el mercado de trabajo y que han desequilibrado la recuperación económica a favor del capital. En este sentido Daniel Alastuey ha puesto en valor la herramienta del diálogo social para la recuperación económica, que lo ha calificado como “un factor diferencial fundamental” ya que las medidas en la primera crisis fueron impuestas y durante la pandemia se acordaron a través de la negociación con la patronal y el Gobierno. Fruto de esos acuerdos, ha recordado que el mecanismo de los ERTE ha frenado una caída mayor del empleo.

Además de en los ERTE, los pasos dados hasta ahora por diálogo social han servido para avanzar además en el crecimiento del salario mínimo interprofesional y la reforma de la contratación, que debe ayudar a reducir la precariedad del mercado laboral. Esta última a pesar de no estar plenamente en vigor los datos de los dos primeros meses del año ya indican que las herramientas acordadas pueden mejorar la calidad del empleo (la contratación indefinida creció un 15% en enero y en febrero un 21%). Al tiempo, otro pilar de la reforma laboral, el reequilibrio en la negociación colectiva, debe permitir la garantía del poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente en un momento de fuerte crecida de la inflación.

Para el secretario general de UGT Aragón, el crecimiento del empleo debe llegar de la mano del fin de las restricciones sanitarias, pero sobre todo de la aplicación de los fondos europeos que llegan a España para aplicarse en la digitalización, el cambio de modelo energético y la cohesión social. La aplicación íntegra de los fondos y su adjudicación a proyectos de modernización del sistema productivo debe contribuir a aumentar el empleo: “Debemos ser capaces de canalizar todos los fondos y hacia proyectos productivos”.

Reducción de las brechas entre hombres y mujeres

Otro de los aspectos que destaca el informe es que la progresiva incorporación de la mujer a la actividad va a cortando la distancia entre los dos sexos. En cuanto a la presencia en la población activa para estar en el mercado laboral ha pasado de representar el -14, 58 % en 2007 al -5, 10%; en la ocupación del -15, 73% al -6, 08%; en el número de parados del 6,74 al 4, 79%, incluso en los inactivos donde la brecha en detrimento de los hombres era del 22 % en 2007 pasa en 2020 al 11, 86%.

Otro aspecto es el envejecimiento cada año, y eso plantea en algunos casos problemas de relevo generacional. Los sectores que más se han recuperado durante el año han sido aquellos que más han sufrido las restricciones impuestas por las autoridades sanitaria, hostelería y ocio, pero aún así no han recuperado lo perdido. Los empleos en las administraciones públicas, educación y sanidad y servicios sociales también han crecido, pero ha empezado a notarse la retirada de refuerzos en el sector sanitario. La industria tampoco ha recuperado el empleo perdido por la crisis sanitaria, y arrastra, junto con la construcción la rémora de la crisis financiera.

Los salarios perdieron poder adquisitivo durante los años de la austeridad, y empezaron a recuperarse gracias a la negociación colectiva y un incremento muy moderado de los precios. Sin embargo, en los últimos meses se ha producido un repunte inédito de los precios, provocado por el encarecimiento de la energía, que ha dado al traste con esa recuperación. Al tiempo, la subida del SMI desde el año 2018 ha servido para que los salarios más bajos, que fueron los que más sufrieron la crisis, remonten y empiecen a acercarse a los sueldos medios en cuanto a crecimiento.