La negociación colectiva debe garantizar el poder adquisitivo de los salarios

Zaragoza, 19 de septiembre. Las comisiones ejecutivas de CCOO y UGT en Aragón se han reunido esta mañana para analizar la situación de la negociación colectiva y el diálogo social en Aragón con el fin de reforzar la unidad de acción ante un curso económico y político que plantea importantes retos. Ambas organizaciones se reafirman en la exigencia de una negociación colectiva que garantice el poder adquisitivo de los salarios y ante la negativa de las patronales apuestan por el conflicto.

Tras la crisis originada por la pandemia de covid 19, sorteada fundamentalmente gracias a medidas tomadas en el ámbito del diálogo social, las turbulencias de los mercados producidas por la reactivación económica (crisis de suministros, encarecimiento de materias primas…) se han agravado debido a las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, sobre todo por la utilización que el régimen de Putin ha hecho de los suministros de hidrocarburos y gas. Todo ello ha provocado un crecimiento desmesurado de los precios, que ha situado en nuestro país el IPC, según el último dato conocido, en el nivel del 10.5%.

A pesar de un crecimiento económico sostenido y del buen comportamiento del empleo, que ha recuperado los niveles precovid, el incremento de los precios y el impredecible desarrollo de la guerra en el este de Europa introducen incertidumbres que deberían afrontarse con el mayor nivel de cohesión social posible, y ello pasa por potenciar el diálogo social y, singularmente, la negociación, y el acuerdo, salarial.

La experiencia de las crisis pasadas nos ofrece dos formas diferentes de afrontarlas: la de 2008, mediante la imposición y la devaluación salarial, que nos dejó cicatrices sociales que aún no se han cerrado; y la de la pandemia, mediante el diálogo social, que ha permitido una rápida salida con la recuperación del empleo y una línea de recuperación económica sostenida. Desde esa experiencia, el Gobierno y los agentes sociales deben afrontar la actual crisis desde el diálogo.

En primer lugar, la patronal debe volver a la mesa de negociación del acuerdo de negociación colectiva. La mejor medida para superar esta crisis es incrementar los salarios de manera moderada y mantener su poder adquisitivo mediante cláusulas de garantía. De ello depende el mantenimiento del motor del consumo interno, pero también una salida de la crisis que no pase, como en 2008, por una nueva devaluación salarial. Las cifras de crecimiento de precios demuestran que muchas empresas están trasladando los incrementos de costes a los precios, conservando sus márgenes comerciales, por lo que están en disposición de subir salarios.

En segundo lugar, el Gobierno ha de trabajar, a través del diálogo social tripartito para lograr un pacto de rentas que:

  • Garantice el mantenimiento del poder adquisitivo de los colectivos que dependen de los presupuestos, como pensionistas y empleados públicos.
  • Eleve el salario mínimo interprofesional al nivel comprometido del sesenta por ciento del salario medio, teniendo además en cuenta el efecto de la inflación.
  • Incluya medidas de control de precios, tanto de la energía como de bienes y servicios básicos.
  • Mantenga un nivel de protección social suficiente para los colectivos más vulnerables.
  • Establezca medidas fiscales que permitan gravar los beneficios extraordinarios de algunos sectores con el fin de contar con medios suficientes para financiar las medidas.

Por último, y por lo que se refiere a Aragón, las medidas del Gobierno central deben complementarse para recuperar los servicios públicos básicos, como la sanidad, la educación o los servicios sociales, para lo que es imprescindible alcanzar consensos, pero también contar con una financiación suficiente.

El diálogo social es, pues, el instrumento adecuado para afrontar los retos de una situación incierta y mantener la cohesión social. Y es también necesario para el cambio de modelo económico que los fondos europeos de recuperación han de propiciar.