Precariedad y fragilidad del empleo, Ahora sí toca derogar la reforma laboral

Según los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social del mes de enero el comportamiento del empleo en Aragón ha sido en el conjunto de la crisis, peor que el del mercado de trabajo nacional. Seguramente en los últimos meses está influyendo la imposibilidad de apertura del turismo de nieve que, en la provincia de Huesca, y en menor medida en la de Teruel, tiene gran importancia. Por otro lado, el número de trabajadores afectados por ERTE ha disminuido respecto a diciembre, y hará falta tener datos en los próximos meses para saber si esas personas se han incorporado a su puesto de trabajo o lo han perdido. En cualquier caso, la prolongación de las restricciones a la actividad, motivadas por la situación sanitaria, son perjudiciales para el empleo. Por todo ello, UGT Aragón considera que:

  • Para la reactivación de la economía es necesario que el ritmo de vacunación sea más alto, para producir en primer lugar un efecto sanitario y para mejorar las expectativas de los agentes económicos.
  • A la mejora de las expectativas también contribuiría la agilización en la tramitación de las ayudas europeas, pero también será necesario mantener los instrumentos de ayuda que han permitido paliar hasta el momento la pérdida de empleos.
  • La protección social debe redoblarse, para llegar a un número mayor de parados.
  • La precariedad del empleo creado es una muestra de la necesidad de revertir una reforma laboral que no contribuye a generar expectativas de empleo estable, sobre todo para las generaciones más jóvenes, que corren el riesgo de verse atrapadas de por vida en la telaraña de la precariedad.

El paro registrado en Aragón asciende en enero a 85.158 personas, lo que supone un incremento de 2.793 personas respecto a diciembre de 2020, un 3.39% más; una cifra superior en términos relativos a la del aumento en el conjunto del país, que es del 1.96% -76.216 parados más en números absolutos. En diciembre nuevamente el paro ha castigado más a la provincia de Huesca (457 parados más, 3.89%) a las mujeres, con 2.071 paradas más (4.33%), a los mayores de veinticinco años y a los trabajadores de los servicios, con un crecimiento de 2.454 parados (4.47% de incremento).

También en términos anuales el mercado laboral aragonés se ha comportado peor que el nacional. El aumento en Aragón del número de parados ha sido durante el año de 17.523 personas, lo que supone un incremento relativo del 25.91%. En el conjunto del país, el paro ha aumentado en 710.000 personas, lo que es en términos relativos un 21.84% más. También en términos anuales Huesca, con un aumento del paro del 38.19% - 3.375 personas- ha sido la provincia más perjudicada por la crisis.

En otros aspectos, sin embargo, las cifras contradicen a las del mes de enero: el paro aumenta más entre hombres que entre mujeres, los menores de veinticinco años doblan el incremento del paro global, con un 51.83% más, y los sectores con un crecimiento relativo mayor son la agricultura y el de parados en búsqueda de su primer empleo.

Durante el mes de enero las afiliaciones a la seguridad cayeron en España en una cantidad de 218.953, retrocediendo un 1.15%, mientras que en Aragón el descenso fue del 0.87%, con 4.910 afiliaciones menos. Por sectores, el descenso más significativo en el mes en Aragón ha sido el de la construcción, seguida por el comercio y las actividades sanitarias y sociosanitarias. Se han producido incrementos de afiliación poco significativas en actividades culturales y recreativas y en información y comunicaciones, sector que está teniendo un buen comportamiento durante la crisis. En el mes, el comportamiento de Teruel ha sido peor que el del resto del territorio.

Los datos anuales, sin embargo, pintan un panorama distinto. Mientras la caída de afiliaciones en España ha sido del 1.75%, en Aragón la caída ha sido superior, del 2.10% y 12.008 afiliados menos. En el conjunto del año, sin duda, el sector más castigado ha sido la hostelería (7.343 afiliaciones menos, -18.81%), seguido muy de cerca por las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento (1.787 afiliaciones menos, un18.01%). Aunque en menor medida, el comercio, la educación y los servicios personales también han tenido caídas significativas. Si atendemos a los territorios, en el conjunto del año Teruel, pero sobre todo Huesca, están por encima de la caída media. La provincia del norte, con la pérdida de 2.371 afiliaciones en el sector hostelero (-27.19%), ha sido hasta el momento la que más ha padecido los efectos de la crisis sanitaria. Solo tres sectores crecen claramente: administraciones públicas, sanidad y el ya mencionado de información y comunicaciones.

A estas cifras hay que añadir el dato de los trabajadores que permanecen en expediente de suspensión o reducción de jornada, que en el mes de enero fueron una media de 15.293 personas, frente al 19.590 de diciembre, un descenso de 4.297. y que alcanza un 22%, del que tira la provincia de Zaragoza, con casi tres mil ochocientas personas menos en ERTE (-26.39%).

La calidad del empleo creado apenas es un poco mejor en Aragón que en España, donde el porcentaje de contratos indefinidos sobre el total de los celebrados no supera el 9.5%. En el conjunto de Aragón la cifra asciende al 10%, con el 9% para Zaragoza, el 13% para Teruel y el 17% para Huesca. Estas cifras están estrechamente ligadas a la caída en el número de contrataciones, que, en el conjunto de Aragón, respecto a enero de 2020 ha sido del 26%, pero con un muy desigual reparto, puesto que la caída en Zaragoza es el 20%, en Teruel del 38% y en Huesca del 47%.

El ligero repunte de los puestos de trabajo indefinidos a tiempo completo (el 51.39% del total en enero de 2021), se debe a la fuerte destrucción de empleo temporal que ha provocado la crisis: de las 336.783 afiliaciones perdidas por el régimen general de la seguridad social en un año, el 82% han sido empleos temporales. Se trata más, por tanto, de un efecto estadístico que de una mejora de la calidad del empleo.

En cuanto a las prestaciones, si excluimos las prestaciones por ERTE, solo el 53% de los parados aragoneses en noviembre cobraba algún tipo de prestación, pero solo el 30% tenía una prestación contributiva media de 848.5 euros mensuales. Quedaban fuera, por tanto, de cualquier tipo de prestación más de cuarenta mil parados aragoneses.