UGT Aragón alerta de los riesgos del estrés térmico ante la subida de las temperaturas

Ante las elevadas temperaturas registradas, UGT Aragón alerta sobre los peligros para las personas trabajadores que desempeñan sus tareas en condiciones de estrés térmico y demanda a las administraciones públicas y la Inspección de Trabajo que extremen la vigilancia en el cumplimiento de la normativa por parte de las empresas y los convenios colectivos para evitar riesgos para la salud por motivo del calor extremo.

La exposición al calor puede causar diversos efectos en la salud, de diferente consideración, tales como erupciones en la piel, edema en las extremidades, quemaduras, calambres musculares, deshidratación, agotamiento, etc. Pero, sin duda, el efecto más grave es el golpe de calor que se produce cuando la temperatura corporal supera los 40,6 ºC, pudiendo producir la muerte entre el 15 % y 25 % de los casos.

En algunos procesos de trabajo que requieren o producen mucho calor (hornos, fundiciones, etc.); en actividades donde se realiza un esfuerzo físico importante, o donde es preciso llevar equipos de protección individual, se pueden originar riesgos para la salud y seguridad. Una amenaza que con el aumento de la temperatura en el exterior se extiende a otros tipos de trabajos, especialmente los desarrollos a la intemperie como la construcción, la agricultura o en obras públicas.

UGT Aragón insta al cumplimiento de la jornada intensiva de verano para a aquellas actividades al aire libre que así lo tienen recogido en los calendarios laborales y los convenios colectivos y realizar la mayor carga de trabajo en las horas con las temperaturas más bajas. Y recuerda además que trabajadores y trabajadoras deben ser informadas sobre los riesgos existentes en sus puestos de trabajo, así como las medidas preventivas que han de aplicarse.

Por otro lado, el uso de la mascarilla para prevenir nuevos contagios de COVID-19 ralentiza y calienta la salida de aire al respirar. Y la sudoración excesiva en ambientes calurosos acorta su vida útil ya que al mojarse se deteriora, reduciendo su eficacia. Por este motivo, el sindicato exige que las empresas repongan con mayor frecuencia a las plantillas este elemento obligatorio de protección frente a la pandemia,

Recomendaciones técnicas frente al estrés térmico

Existe una serie de recomendaciones del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene que establecen unas normas técnicas que – previa consulta con los trabajadores y el delegado de prevención, la empresa debe seguir para reducir el riesgo de estrés térmico y el consiguiente golpe de calor.

En caso de que el lugar de trabajo suponga una exposición permanente a temperaturas de 34-35º o más es necesario:

  • Reducir las exposiciones prolongadas, mediante rotaciones, cambios de actividad, etc.
  • Seguir un proceso de aclimatación con exposiciones inferiores frente al resto de la plantilla como las personas mayores de 50 años, aquellas que padecen enfermedades cardiovasculares o las trabajadoras embarazadas, por ser colectivos más sensibles.
  • El ritmo y la organización del trabajo deben permitir – sin penalización en la productividad medida – beber agua cada 15-20 minutos. Se deben evitar las bebidas que aumentan la sudoración (por ejemplo, las que tienen cafeína).
  • En caso de trabajo a la intemperie, el cubre-cabezas y las cremas de protección han de ser facilitadas por el empresario y realizar descansos a la sombra. 
  • Establecer pausas periódicas en caso de que no se pueda atemperar la exposición mediante la climatización o las medidas anteriores, y que las pausas sean frecuentes en las horas del mediodía.

Una vez tomadas estas medidas, y otras equivalentes, se ha de evaluar el riesgo de estrés térmico por calor si se aprecia que éste no ha sido reducido lo suficiente.